1. Armá un catálogo confiable
Cargá cada producto con nombre claro, rubro, proveedor, costo, precio de venta, código de barras si corresponde y stock inicial. Si arrancás con datos dudosos, el control se rompe desde el primer día.
2. Registrá cada venta
La venta tiene que descontar stock automáticamente. Si vendés y después anotás, aparecen diferencias. Un POS integrado evita ese salto entre caja e inventario.
3. Definí stock mínimo
Separá productos críticos: cigarrillos, bebidas, golosinas, artículos de mayor rotación. Para cada uno, configurá un mínimo que te avise cuándo reponer.
4. Revisá precios y costos
En kioscos los aumentos pueden ser frecuentes. Registrá compras a proveedores para actualizar costos y evitar vender con precios atrasados.
5. Mirá reportes simples
Revisá qué se vende más, qué está parado y qué falta seguido. Con esos datos comprás mejor y reducís mercadería inmovilizada.